A veces el chocolate te alegra la vida. Ayer el día empezó con un regalo: un árbol de Navidad de chocolate (que mi jefe me obliga a sortear), continuó con otro regalo: un scrabble de chocolate, siguió en l'envalat de Vilanova con Laia haciendo de relaciones públicas y acabó...desayunando en el mercado, unas cruassant de chocolate, y otros sépia con albóndigas y alioli.
Lo mejor fue vender los últimos 20 números de la lotería de amnistia internacional a los amigos de la Laions, jejeje. Lástima que no haya tocado nada...





